La actual crisis financiera, y sus implicaciones sociales, políticas y medioambientales, pone de manifiesto la relevancia de la deuda como herramienta de poder global. No se trata de una mera relación económica. Dicha herramienta trabaja a favor de la élite financiera y de la expansión geoestratégica de una agenda neoliberal que le sirva de sostén y apalancamiento. [1]
En un principio, allá por los 80, la “crisis de la deuda” parecía limitada a los países de la periferia mundial. Al igual que ocurre hoy con Alemania en relación a los países mediterráneos en el marco de la Unión Europea, países como México, Argentina o Brasil compensaron sus déficits con ingentes créditos provenientes de economías con grandes superávits, las cuales necesitaban colocar este exceso de dinero en sus arcas. Así, deudocracia sigue enfrentándose a la posibilidad de concebir otras democracias: ¿a qué nos enfrentamos?, ¿qué podemos hacer?

Versión imprimir
enviar por email