Por: Gemma Tarafa y Miquel Ortega. Observatori del Deute en la Globalització - ODG, y Ent, medio ambiente y gestió
Enero de 2007
El pasado 31 de diciembre acabó algo más que el año 2007. Con las doce campanadas finalizó también el plazo que la Unión Europea (UE) les había dado a los países africanos para firmar los nuevos Acuerdos de Parteneriado Económico (EPA) Europa-África; o dicho de otra manera el plazo para firmar los acuerdos comerciales bajo los cuales se regirán los intercambios económicos Europa-África en los próximos decenios.
La presión por parte de la UE para que todos los países africanos cumplieran con los plazos y aceptaran los nuevos marcos comerciales fue intensa, existen pruebas evidentes que la Unión Europea utilizó todo tipo de mecanismos para que las negociaciones no quedaran estancadas, desde declaraciones públicas y presiones diplomáticas, más o menos intensas, hasta amenazas de retirar toda o buena parte de la Ayuda Oficial al Desarrollo. ¿Por qué la Unión Europea tiene tanta prisa para cerrar estos acuerdos que establecerán las condiciones comerciales durante los siguientes treinta años entre la Unión Europea y los países Africanos? ¿Qué empuja a la Unión Europea a forzar el cumplimiento estricto de los plazos pese a la oposición de varios de los países Africanos?


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