Por: Iolanda Fresnillo y Gemma Tarafa, Observatorio de la Deuda en la Globalización
“La lucha contra la deuda es una batalla por cambiar las relaciones de poder”
Declaración de Nairobi sobre el repudio de la deuda (Junio 2006)
La historia de la lucha por la cancelación de la deuda está llena de encuentros y desencuentros. Durante más de una década, organizaciones de la sociedad civil de diversas procedencias, académicos e incluso representantes de gobiernos y organismos multilaterales, hemos estado discutiendo puntos de vista, estrategias y propuestas de alternativas, con más o menos éxito en la consecución de consensos. La cuestión de la deuda ilegítima (y de la ilegitimidad de la deuda) ha estado durante años en el centro de esas discusiones. La existencia de estrategias diferentes, en ocasiones hasta divergentes, entre los movimientos de deuda ha respondido a menudo a puntos de vista diferentes sobre el reconocimiento o no de la ilegitimidad de la deuda, o a distintas definiciones de lo que se puede considerar deudas ilegítimas u odiosas.
Partiendo de diferentes trayectorias y puntos de vista, y después de centenares de reuniones, encuentros y debates, organizaciones y redes del Sur y del Norte se encontraron en la Habana en Septiembre de 2005 para tratar de elaborar estrategias conjuntas. Al final del encuentro se dio un consenso histórico: el reconocimiento de la centralidad de la cuestión de la deuda ilegítima para abordar el problema del endeudamiento de los países empobrecidos. De aquél consenso, surgió el compromiso común de lanzar una Campaña Sur-Norte Internacional sobre Deuda Ilegítima(1).
Desde entonces se han realizado diferentes encuentros e iniciativas, entre las que destaca la convocatoria de la primera Semana Global de Acción contra la Deuda y las IFIs(2). Las organizaciones y redes hemos realizado estudios de caso, lanzado iniciativas de presión política (destacando la Declaración de parlamentarios por la responsabilidad compartida en el endeudamiento soberano(3), organizado eventos de capacitación sobre auditorías, iniciado auditorías ciudadanas y realizado numerosas campañas de sensibilización de la opinión pública. Ha habido también avances institucionales tan importantes como la decisión de Noruega de cancelar 80M$ a 5 países asumiendo la corresponsabilidad en la generación de unas deudas irresponsables(4), o el lanzamiento de la Auditoría Integral de la deuda en Ecuador(5).
En este contexto, y a petición del gobierno Noruego, el Banco Mundial y la UNCTAD elaboraron sendos informes sobre “Deuda Odiosa”. Los documentos, “El Concepto de la Deuda Odiosa: algunas consideraciones” elaborado por el Departamento de Política Económica y Deuda del Banco Mundial(6) y “El concepto de Deuda Odiosa en la Ley Pública Internacional” de Robert House a petición de la UNCTAD(7) fueron publicados en septiembre de 2007. En el caso del documento elaborado por el Banco Mundial, éste ha sido foco de numerosas críticas, por resultar condescendiente con respecto al concepto de “Deuda Odiosa”, por parcial e incompleto, y por querer evadir claramente el debate sobre la ilegitimidad de la deuda(8).
Gracias a la presión de las organizaciones sociales de la sociedad civil, y de gobiernos como el Noruego, el Banco Mundial aceptó participar en una mesa redonda de discusión sobre deuda odiosa y financiación responsable, el 14 de abril de 2008, en su sede de Washington DC, justo después de las reuniones de primavera del Banco y el FMI(9). En la mesa redonda participaron de forma equitativa miembros de la sociedad civil y académicos por un lado, y staff del Banco Mundial y representantes de gobiernos por otro. La presencia tanto de técnicos del Banco Mundial como de representantes de varios países acreedores (entre ellos el Estado español), demuestra que existe en el seno de la institución cierto interés o preocupación por el debate que allí se desarrollaba. En cuanto a los resultados del debate, y según los informes de algunos de los asistentes, mientras se reconocen los errores del pasado, no se tiene intención, al menos por el momento, de implementar las medidas propuestas por la sociedad civil (auditorías integrales para determinar la (i)legitimidad de determinados créditos, procesos de arbitraje transparente y justos, o la puesta en marcha de nuevas reglas para los futuros préstamos). Al parecer habrá una segunda sesión de debate en octubre de este año, coincidiendo con las reuniones anuales del Banco, y durante el mes de mayo se hará público un acta de la pasada reunión(10). Este evento, a pesar de no marcar un hito fundamental en la lucha por el reconocimiento de la deuda ilegítima (ya que no se han conseguido compromisos concretos por parte del Banco Mundial o de los países miembros) es un paso importante en este camino.
A pesar del largo camino recorrido, queda aún mucho por recorrer entorno a la ilegitimidad de la deuda. Un camino que pasa por buscar espacios para debatir las diferentes concepciones y definiciones alrededor de la deuda ilegítima, para poner en común estrategias, metodologías e indicadores en el análisis de dichas deudas, para trabajar conjuntamente en dichos análisis y, en concreto, en la puesta en marcha de nuevos procesos de auditoría de la deuda. Aunque el punto final de ese camino no pueda ser un consenso absoluto, sigue siendo necesario, para acercar posiciones y poder realizar estrategias y acciones conjuntas. Este documento busca poner sobre la mesa elementos que creemos útiles para recorrer ese camino.
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